Guzmán Guerra, Antonio; Introducción a teatro griego, Madrid 2005
Un breve manual de gran interés. Introduce al mundo del teatro griego desde varias perspectivas, además del puramente literario, proporcionando una visión interdisciplinar y que ayuda a entender en gran manera y de otra forma este fenómeno que no deja de despertar interés hasta nuestros días.

Fenómeno Social

Tiene en cuenta aspectos como la influencia política en la promoción de las representaciones, el vestuario y la capacidad de puesta en escena; la elección y capacidad de los actores que representaban las obras, así como, también, no deja de tocar el tema del origen del teatro en relación a la religión y ritos y su comienzo en relación directa con las fiestas religiosos.

Índice
Una visión de su índice proporciona clara idea del contenido:
1. Atenas, una nueva experiencia política
2. Los festivales de teatro y la puesta en escena
3. Los precursores del teatro: el carromato de Tespis inicia su andadura
4. Esquilo, el creador de la tragedia
5. Sófocles: el dolor y la soledad del ser humano.
6. Eurípides: el filósofo de la escena
7. La comedia de Aristóteles: utopía y realidad.
8. Menandro: la nueva comedia de caracteres
9. El drama satírico
10. Epílogo: los nuevos artistas de Dionisos llegan a Mérida.
Procura también un breve glosario de los términos más usuales.

Contexto
Los capítulos 1 y 2 proporcionan la parte más original y estimo que más interesante del libro. Los restantes se mueven en un tono más clásico respecto a la exposición de los granes autores de teatro griegos, los tres dramáticos: Esquilo, Sófocles y Eurípides y los dos comediógrafos: Aristófanes y Menandro. El breve capítulo sobre el sóbrele drama satírico es igualmente interesante.
Su exposición sobre los autores, su dramaturgia y sus obras atiende a los caracteres literarios de los mismos, pero no sólo, porque no pierde de vista la situación intelectual y conceptual en que se mueven los autores y cómo ese contexto influye en la elaboración de sus obras.
El primero de los dos primeros capítulos establece una relación que habría de ser más desarrollada entre el poder político y el teatro, y se detiene en cómo la política utiliza el teatro como propaganda y fuerza de cohesión del siempre poco cohesionado espacio político griego, especialmente Atenas.
Elementos del espectáculo

El segundo, da información sobre esa parte del teatro que los estudios del mismo suelen olvidar, como es el vestuario, escenario, trabajo de actores, la música, las representaciones, los “productores”, e incluso los espectadores y el público que acudía al teatro. En este caso lo que se echa de menos es que sea un poco menos breve, ya que resulta ciertamente interesante.
Los clásicos

En el epílogo plantea una cuestión interesante para aficionados al teatro clásico, la de cómo hacer representación actualmente de los clásicos. No resulta fácil dar una respuesta a la adaptación contemporánea de un teatro tan distinto al que estamos acostumbrados a ver. Las adaptaciones de los clásicos, incluso la de los barrocos españoles, se presta a controversia, y respecto a ella, y en especial a las representaciones que se llevan a cabo en el teatro romano de Mérida, proporciona algunas reflexiones.

En suma, una buena introducción al fenómeno teatral en Grecia que se lee muy bien y que proporciona información sucinta de muy buena calidad. Incorpora bibliografía adecuada al final de cada capítulo.


WRIGHT, E.A.; Para comprender el teatro actual; México 1992

Excelente libro que proporciona claves necesarias para tener una visión completa y analítica del fenómeno teatral, y no sólo el actual, sino en su conjunto. El libro expone de manera sucinta, pero sólida, todos los elementos que componen el complejo fenómeno del teatro, proporcionando líneas de comprensión y análisis del mismo.

Virtud importante de la obra estriba en que concibe y describe el teatro como un fenómeno complejo que integra desde la obra del dramaturgo hasta el técnico de sonido o el camarógrafo, por citar el primero y los dos últimos oficios que describe.

La sustancia del teatro
Comienza el libro prestando atención a la sustancia del teatro, respondiendo a qué es, sus orígenes y motivaciones, que hace extensivo al arte en general. El pórtico teórico con que comienza ayuda a situar su idea del teatro y la manera de verlo como fenómeno que procede de una complejidad de iniciativas que parten de la individualidad del dramaturgo.

Un resumen preciso del funcionamiento de la obra se encuentra en el índice: “Quinto principio: el teatro es el lugar de reunión o síntesis de todas las artes y está constituido por cinco elementos…” Dichos elemente son: libreto, actores, técnicos, director y público. Cabe señalar que en esta afirmación se contiene una declaración de principios en torno a una visión del fenómeno teatral como arte de artes.
Pieza teatral y dramaturgo
La obra, a partir de aquí, estudia primero la pieza teatral y al dramaturgo, después la dirección y el director, siguiendo por la actuación y los actores para acabar con los técnicos… Y, en efecto, se echa de menos un capítulo dedicado al público, ya que lo cita como factor de la propia obra de teatro. Aunque bien es cierto que en el capítulo I lo trata someramente.

Respeto a la obra teatral como fenómeno literario la estudia desde su sustancia, su forma, es decir los diversos géneros teatrales y sus géneros, llegando hasta Harold Pinter. No olvida tampoco habar de la técnica del dramaturgo.

El director
Respecto al director se detiene en “las obligaciones” del director y más tarde en su “técnica” donde considera extremos tales como su estilo personal, la fidelidad al libreto, los materiales… Interesa de manera especial las páginas dedicadas a analizar la relación con los actores y el público por parte del director como elemento central de la obra.

Los actores
El siguiente capítulo aborda la cuestión de los actores, en su triple división de sustancia, el ser del actor; la forma, en tanto que estilo del actor y la técnica, proponiendo también unas pruebas para juzgar el arte del actor. Un penúltimo capítulo se dedica a los técnicos, definiendo sus propiedades y cometidos, así como su trabajo en distintos estilos estéticos. Pasa revista al escenógrafo, al técnico de iluminación, al diseñador de vestuario, el compositor y técnico de sonido y al camarógrafo.
Incluye el libro también un sucinto pero preciso glosario de términos teatrales.