ÍNDICE

1. Analizar la sustancia de una obra de teatro
2. Géneros de teATRO
3. El estilo en teatro


ANALIZAR LA SUSTANCIA DE UNA OBRA DE TEATRO

Para analizar una obra de teatro hay que atender a su fondo, forma y técnica. El teatro es un arte complejo e integrador

Para analizar una obra de teatro, sea comedia o tragedia o cualquiera de sus variaciones, conviene tener presente algunos planteamientos previos, incluso anteriores a la propia técnica teatral. Evidentemente, no es preciso conocer una técnica para poder contemplar y disfrutar de una obra de arte, donde se incluye el teatro, sino para intimar con ella, de manera que de su apreciación íntegra, que incluye rasgos artísticos e intelectuales, considerando lo artificioso de esta distinción, y del conocimiento extraer nuevos motivos de contemplación y disfrute.

Intención del dramaturgo
Una primera consideración que se ha de tener en cuenta se refiere a qué trata de hacer el dramaturgo y si eso que intenta merece la pena hacerse. ¿Qué es dramatizar? ¿Se puede dramatizar cualquier situación? Quizá la pregunta tenga que realizarse de manera más general, ¿se puede poetizar cualquier tema? La respuesta es afirmativa en ambos casos, pero el núcleo de la cuestión no radica sobre esa posibilidad, sino sobre si la conjunción de tema, de capacidades técnicas, de objetivo final y de realización merece la pena.


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Arte y teatro
Cada arte se nutre de un peculiar contacto con la realidad y de unas concretas formas expresivas. De hecho, como recurso y capacidad humana todas las artes son iguales, pero no en su representación, tomada esta palabra en su rango general. Una obra de teatro integra elementos muy diversos que suponen artes distintas, o al menos técnicas diferentes que pasan también por distintos profesionales hasta que se integra en una unidad armónica, aquella que contempla el espectador en el momento de la representación: escritor, actores, director, músicos… Una obra de teatro sintetiza una confluencia de elementos artísticos que hacen de ella un espectáculo total, realizado en plenitud en la tragedia griega y en algunos momentos de la dramaturgia contemporánea.

Las claves para una guía de análisis teórico de una obra de teatro, se pueden sintetizar en estas tres:
  • Sustancia
  • Forma
  • Técnica


Sustancia de la obra
Si hacemos una disección teórica de la obra de teatro, todavía en su aspecto más literario, podemos distinguir entre fondo y forma de la misma. Todavía algo más, la técnica que utiliza el escritor y su capacidad con respecto a ella. En el juicio acerca del fondo de la obra, de aquello que la constituye, lo que podríamos denominar su sustancia, se integran elementos tales como la historia que trata de contar, historia que estará centrada alrededor de un tema, pues si de varios se trata se correría el riesgo de dispersión del posterior argumento y si no hubiera tema, no habría obra de teatro ni de arte, incluso en aquellas denominadas del absurdo, que en su contradicción esconden su temática. No hay historias predeterminadas para temas concretos. Cada tema se puede vehicular a través de una narración diversa, dependiente de la originalidad del escritor.


Motivos del escritor
Sin embargo, podemos rastrear en ese fondo un núcleo anterior que tiene que ver con los motivos que mueven al escritor a escoger un tema, escribirlo, y dramatizarlo. En suma, qué quiere decir el escritor, qué pretender expresar desde sí mismo o respecto a algún tema en concreto, y con ello qué quiere hacer sentir y comprender, puesto que al ser arte integra ambas claves de manera necesaria, el placer estético y la capacidad intelectual. El teatro es capaz de aunar de peculiar manera ambas capacidades humanas, debido a su peculiar manera de ser arte. Para conseguir ambas cosas, juega el dramatugo con el argumento, tema, atmósfera, personajes, diálogos, espectáculo. El resultadoo final llega a adquirir una dimensión social e incluso de carácter político.


Ética de la obra de teatro
Incluso no resulta ajena a esta valoración la cualidad ética de la obra, que recorre la médula de la misma independientemente de su orientación, y al tiempo sujeta a ella. En la historia de las formas artísticas no resulta ajena la consideración de una unidad íntima entre la estética de una producción artística y su ética declarada o interna, debido a una cierta intuición de la unidad de los fenómenos humanos como construcción armónica del espíritu movido por el deseo artístico. ¿Puede lo bello ser moralmente malo?




GÉNEROS DE TEATRO

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La tragedia, el melodrama, la comedia y la farsa son los tipos clásicos del teatro


A la hora de elegir desarrollar un tema dramático, el autor teatral tendrá que decidir qué tipo de obra quiere configurar. Esta elección no se basa tanto en el tema que se va a tratar, cuanto en la propia intención del autor.

Aristóteles
Es cierto que Aristóteles en su Poética señala que hay temas y personajes más aptos para una que para otra. O mejor, que la construcción de los personajes en uno o u otro tipo de acción dramática viene determinada en gran medida por el tema y los personajes de que se trate: “Unos, más graves, mimetizaban acciones nobles y de gente noble; otros, más vulgares, las acciones de gente ordinaria…”, escribe Aristóteles en la Poética.

En realidad indica que el temperamento del dramaturgo es el que le hace buscar un tipo u otro en la obra teatral. Y desde esa elección que va con la propia personalidad del escritor, le vendrán mejor asuntos más serios, para los cuales se ajustaba la tragedia, u otros más livianos objeto de la comedia. Si retrocedemos a los orígenes del teatro, esta distinción no resulta tan obvia, porque lo que en esos principios se representaba no tenía que ver con elección de temas, sino con ciertos rituales, sus músicas, su danza y ritmos. La representación se centraba en los estereotipos transmitidos.

El autor de teatro
Cuando aparece como tal el autor de teatro, surgen también la capacidad y la necesidad de representar temas diversos según una intención específica, de ahí que nazcan los diversos tipos o géneros en que se va a producir el arte teatral. Entre los clásicos destacaron la tragedia y la comedia, pero también una serie de lugares intermedios de viva expresión. Roma prefirió los mimos, pantomimas y farsas, junto a los espectáculos donde ya no se producía representación sino que se ponía en acción la realidad, como en los juegos de gladiadores. Mientras Grecia se movió desde un espíritu teórico ( la palabra "teoría " procede de la misma raíz que teatro, de la acción de ver), en Roma primó un interés práctico.

Tipos dramáticos
Los tipos dramáticos que ha ido perfilando la historia como centrales, que admiten diversa variaciones, son la tragedia, el melodrama, la comedia, y la farsa.

En la tragedia encontramos personajes tratados desde la importancia de ser seres humanos en diversa situaciones, por lo general temas serios, es decir, de radical importancia para la vida humana. El protagonista desvela en sí las pasiones y capacidades del ser humano también e induce emociones fuertes y contrastadas, en opinión de Aristóteles, la piedad y el temor.

El melodrama, (el término surge en el siglo XIC y quiere decir drama con música) también llamado tragicomedia o drama, intenta llevar aquellas composiciones que serviría de base a la tragedia a su grado de máximo exponente emocional. Se desentiende de otras claves para potenciar la excitación sentimental de los espectadores. Deriva con facilidad al sentimentalismo. Suele tener final feliz y dejar que actúe la suerte o lo insospechado a la o largo de la acción. Tiene mucho éxito popular, también en cine.



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Comedia y farsa
La comedia consiste en la capacidad de alto rango intelectual de ser capaz de objetivar lo que sucede y verlos desde la distancia o, por utilizar palabras de Ortega, en . La comedia ve al ser humano de manera distinta a la tragedia. Esta lo hace como ser único, héroe, sometido a las fuerzas del destino o a los dioses, la comedia en su cruda humanidad, y como esa realidad puede llevar a la compasión y autocompadecimiento, le baña en humor para hacerle presentable a nuestros ojos de espectadores. La comedia trata cualquier tema, incluso serio desde esta visión, de manera humorosa e irreverente, presentando unas visiones vivas de la vida real y unos personajes verosímiles.

La farsa es la trivialización de la comedia. Si en ella encontramos tipos humanos reales, vivos, agudamente caracterizados a la luz de una rigurosa y divertida inspección, en la farsa encontramos personajes grotescos que funcionan como caricaturas. Se basa en situaciones sacadas de quicio donde los personajes se mueven como marionetas bufas. Su objetivo es la risotada.



EL ESTILO EN TEATRO
Estilo como estilo individual y estilo literario

Una obra de teatro surge de la confluencia de factores variados. Actores, espectáculo, vestuario, luces,director… y autor. En ocasiones se pierde de vista este complejo entramado y se tiende a juzgar una obra de teatro desde la labor del escritor únicamente, olvidado el resto de factores. La tendencia a estudiar el teatro desde un punto de vista literario exclusivamente suele llevar a esa visión parcial del fenómeno.

El autor
El autor tiene una importancia indiscutible en la elaboración de la obra, y de su acción depende el resto del proceder, por eso se le presta una especial atención en el conjunto del fenómeno teatral. Al fin y al cabo, el motivo que se va a desarrollar, su realización concreta y concreción de su forma y contenido surgen de él. Uno de los rasgos del autor que se ponen más de relieve, ciertamente que junto a otros, es el estilo personal y estético empleado.
Hay que distinguir este rasgo de otro conjunto de ellos que se unen también en el escritor, como son su tratamiento del material sobre el que va a proceder, su técnica y manejo de la misma, así como el tipo o género de pieza que ha elegido para vehicular su quehacer dramático.



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Estilo individual
El estilo representa la manera peculiar en que el artista como ser único va a modelar los materiales de que dispone para hacer nacer su otra de arte en concreto. Conviene distinguirlo de la técnica estricta, pues en el estilo se ponen de manifiesto algunos rasgos no formales, como los que tiene que ver con su personalidad o sus vivencias, que marcan también un temperamento de producción artística. Es decir, dos autores pueden dominar igual de bien la técnica del diálogo, pero cada uno de ellos dotará de una impronta diversa sus propios diálogos.

Estilo literario
Estas características que definen el estilo personal de un autor concreto se enmarcan dentro de unos estilos literarios y estilos generales estéticos que se van formando en el acontecer histórico, casi podríamos decir que se suceden como por modas o por descubrimientos estéticos, en el sentido de descubrimiento como aprecio de ciertas claves diferentes a otras anteriores o ciertos valores bajo cuya luz se aprecia de otra manera las realizaciones concretas de las obras de arte. El mismo lienzo y oleos utilizaron pintores a lo que catalogamos en movimientos estéticos diferentes.

Estilo clásico
El estilo clásico, aquel que rige prácticamente durante toda la antigüedad es el que siguen las obras de los griegos y romanos, caracterizado por el uso de varios protocolos formales, entre los que destacan el verso y la estructura de la obra, que delimita nítidamente los géneros. También es distinta la caracterización de los personajes. Se pueden distinguir con precisión el carácter estético de la obra a partir de esos elementos formales.

Romanticismo
Por el contrario a este estilo, el romanticismo enfatizar la libertad de creación, que permite escoger lugares, tiempos y personajes diversos. Gusta de temas que provoquen emociones en el espectador, amores apasionados o situaciones altamente emotivas. Las características formales se desprenden del corsé neoclásico, como por ejemplo en la mezcla de prosa y verso y en las diversas combinaciones entre ambos. La personalidad del escritor sobresale sobre su oficio.

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Realismo
El realismo tiende destacar lo pequeño, lo minucioso, lo que parece más cercano e inmediato a nuestra experiencia cotidiana. Los personajes se configuran siguiendo el modelo de un cierto hombre común al que podemos reconocer sin dificultad. Se preocupa tambien de cuestiones sociales, analizando y criticando la sociedad de su época. Se prefiere un estilo más sencillo, sobrio y preciso, que afecta tambien al tratamiento de las estructuras formales.
Como reacción frente al realismo el teatro va a intentar nuevas e interesantísima iniciativas estéticas que le van a ella a estilos muy diferentes, pero emparentados entre sí por su lucha contra la realidad cotidiana. El expresionismo, el simbolismo, el surrealismo, el teatro del absurdo tratan de bucear en lo profundo de la significación de las cosas, o del hombre. La guía central de todos ellos ya no se remite a la formalidad técnica, sino a la búsqueda de elementos expresivos de realidades no accesibles desde lo cotidiano.